27 de noviembre de 2022

Gancho y Directo. Hamburguesas que no te dejan KO.

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La primera hamburguesería de Madrid abrió sus puertas en 1964, hace ya casi seis décadas. En Aluche, al menos que a mí me conste, tuvimos que esperar hasta la década de los ochenta para disfrutar de nuestro propio restaurante especializado, el añorado Pekas Burguer, un local muy familiar ubicado en la Avenida Padre Piquer que hizo las delicias de niños, jóvenes y adultos durante cerca de 30 años hasta su cierre definitivo.

Hoy en día, la oferta es inmensa. La hamburguesa es el plato de moda y apenas hay restaurantes que no incluyan su propia versión en la carta.

Hoy nos acercamos a degustar Gancho y Directo, un restaurante que lleva abierto ya un buen puñado de años en nuestro barrio y del que siempre se escuchan buenas opiniones. Vamos a comprobarlo de primera mano.

El local, ubicado en la calle Seseña, no goza de buena visibilidad desde la calle. Hay que saber que está ahí de antemano o tener la inmensa suerte de llegar a ver su cartel tras los árboles y jardines del edificio que lo alberga. Quizá por eso, o porque la pandemia nos ha llevado a un consumo de pedidos a domicilio en este tipo de comida, el salón estuvo completamente a nuestra disposición toda la noche.

En esta ocasión conté con cuatro compinches que me acompañaron, así que tomamos posiciones en una de las mesas, bien rodeada de una sencilla decoración con motivos de la cultura pop y una fría temperatura inicial (que poco a poco se fue caldeando), que nos invita a pensar que la ausencia de comensales en el salón no es anecdótica. Dicho esto, también disponen de una pequeña terraza para los que quieran cenar al aire libre, aunque sin ningún tipo de estufa para estos fríos días de invierno.

Empecé a leer la carta tras pedir una cerveza 1906 para ir entonando el cuerpo. La variedad de hamburguesas de distintos tipos de carne es bastante amplia, englobando las de ternera, buey, presa ibérica, pollo, pescado y veganas. Las de carne roja, se pueden configurar en diversos tamaños desde los 200 hasta los 400 gramos.

Éramos cinco personas, así que pedimos siete hamburguesas para tratar de abarcar el mayor abanico de sabores posibles. Eso sí, tendrán que perdonarme los amantes del pollo y los veganos, pues estas opciones quedaron fuera de nuestra mesa.

Para ir abriendo boca, pedimos como entrante unos aros de cebolla en tempura con salsa agridulce. El plato, con una gran cantidad de cebolla que, incluso para cinco personas, fue bastante correcta. Estaba muy bien en sabor y textura, con unos aros artesanales cortados muy finos y un atractivo crujiente. Eso sí, yo no diría que eso es una tempura ni por asomo, pues están simplemente pasados por harina y fritos. En cuanto a la salsa agridulce, su sabor era más similar a una barbacoa clásica, aunque este comentario no lo compartieron mis compinches que sí creyeron detectar algo «oriental» al degustarla.

En el apartado de hamburguesas, no voy a analizarlas de forma individual, pues todas, a excepción de la de pescado, que comentaremos aparte, tienen las mismas virtudes y defectos.

Los platos vienen acompañados de una cantidad inmensa de patatas fritas que casi podrían pasar por caseras. Tienen un buen dorado, crujiente y sabor, muy por encima de lo que se acostumbra en este tipo de locales.

Las hamburguesas se pueden pedir con dos tipos de panes, uno rústico y coronado con una capa de queso gratinado y el típico pan americano. Tras probar ambos, creo que pedir el pan rústico es un error, porque el crujiente que ofrece y la resistencia en la mordida, le quita protagonismo a la carne.

También podemos elegir el punto de cocción de la hamburguesa, poco hecha, muy hecha o al punto. Aquí debo decir que no aciertan demasiado en la terminación, porque realmente las que se pidieron poco hechas llegaron más bien al punto y las que se pidieron al punto llegaron muy hechas y tirando a secas. Indistinguible si se trata de buey o ternera, sí que se puede apreciar una diferencia en la de presa ibérica, con un regusto bastante sabroso que aporta la grasa del cerdo.

Este es el punto que le dieron a la hamburguesa poco hecha. Muy al límite de lo que sería un punto medio.

En general la calidad del producto es superior a la media y por encima de lo que las franquicias más famosas acostumbran a servir.

Los ingredientes adicionales como el queso, la rúcula, setas, bacon y demás, no destacan especialmente y no se hacen notar como deberían. La presentación, además, no es algo que cuiden, poniendo simplemente estos elementos sobre la carne y a veces con poca atención al detalle, como se puede observar en la foto de la que lleva un huevo por encima, con la yema cuajada, rota y un aspecto muy poco apetecible.

Mención aparte merece el foie que acompaña alguna de las hamburguesas, totalmente testimonial, fino como el papel de fumar y prácticamente imperceptible al paladar.

En cuanto a las salsas que acompañan los platos, hay que decir que son francamente decepcionantes. Por ejemplo, la salsa tártara parecía más bien una ensaladilla rusa, mientras que la salsa de arándanos tenía el aspecto de una mermelada rebajada con agua, hasta tal punto que estaba totalmente líquida y bastante insípida.

Sabíamos que nos la estábamos jugando al pedir una hamburguesa de pescado y la verdad es que cumplió con las expectativas negativas que teníamos.

Escogimos la de salmón macerado en soja con rúcula y aguacate, acompañado de la ya mencionada salsa tártara. El olor a pescado del producto, muy fuerte y poco agradable, ya causó cierto rechazo a la hora de consumirla, pero es que su sabor, sin rastro alguno de la prometida soja, acompañaba a la perfección al olor. Muy poco recomendable.

La atención del personal, muy amable en todo momento, aunque bastante desaparecidos de nuestra vista por su dedicación casi exclusiva a la atención de pedidos a domicilio, de los que pudimos ver como salían constantemente de la mano del repartidor.

El precio final de todo, fue de 117.25 euros, a casi 24 euros por persona, un precio bastante alto para lo que se ofrece, incluso teniendo en cuenta que pedimos más comida de la que se consume en una cena normal.

La conclusión final es que Gancho y Directo es una alternativa más dentro de los restaurantes dedicados a las hamburguesas, que nos va a ofrecer una carne un poco más «premium» de lo que se estila, con unas patatas bastante decentes y un local agradable donde consumirlas. Sin embargo esperábamos muchísimo más de unos platos que cuestan más de 13 euros y que no marcan una diferencia abismal con restaurantes similares de comida «rápida».

Tipo de comida: Americana.

Dónde: Calle de Seseña, 69

Teléfono: 913485443

Web: https://www.ganchoydirecto.com/

Precio medio: 15-20 €

Terraza: Sí.

Valoración: 5/10

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