7 de octubre de 2022

As Meigas. ¿Existe la cocina gallega en Aluche? Dicen que haberla, hayla.

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Que Galicia es una tierra muy rica en gastronomía, es algo que ya hemos comentado con anterioridad. También es famosa por sus mitos y leyendas, entre las que destacan las famosas “meigas”, hechiceras cuyo único objetivo es hacer el mal para sellar sus pactos con Satán. Por lo general, los gallegos dicen no creer en las meigas, pero también dicen que haberlas, haylas. Quizá por precaución debamos prepararnos una queimada y entonar un conjuro de protección que nos libre de todo mal, porque hoy es día de visitar As Meigas.

Al llegar al local, nos encontramos con una fachada totalmente acristalada que baña el interior de una agradable luz natural. Acudimos sin reserva en plena hora de comidas y con poca esperanza de que nos atendieran, pues casi todas las mesas visibles estaban completas.

Por fortuna, no tardaron ni diez segundos en saludarnos, pedirnos amablemente que esperásemos un momento y medio minuto después ya estábamos sentados en un amplio salón en la planta inferior del local y que estaba prácticamente vacío.

Echamos un vistazo al menú del día, compuesto de dos primeros y dos segundos. Un poco corto para nuestro gusto, aunque los platos que pasaban a nuestro lado tenían buena pinta y el precio eran unos ajustados 10,50 euros. Pedimos la carta fuera de menú y ordenamos una cerveza mientras nos decidíamos.

Nos sirvieron unos dobles de cerveza perfectamente tirados y acompañados de un plato de torreznillos cortesía de la casa. No quedó documento gráfico al respecto porque ese día estuve especialmente torpe con la cámara. Mucho más que de costumbre, así que le echaré la culpa a alguna meiga.

Después de ver nuestras opciones y siendo tres compinches mas un servidor, cerramos el asunto pidiendo cinco platos.

El primero de ellos, un surtido de croquetas que se sirven adornadas con unas patatas paja de bolsa. Surtido compuesto por croquetas de jamón, chorizo y setas, fritas en un aceite limpio pero con el típico regusto industrial que nos dice que se trata de un producto precocinado.

Seguimos con una ensalada de queso de cabra. Un poco de brotes mezclum, unas nueces y algún tomate cherri cortado por la mitad, junto con dos enormes medallones de queso que justifican el nombre del plato. Y sí. También hizo acto de presencia mi odiado cordón de vinagre balsámico. En conjunto, un plato correcto.

¿Se puede ir a un restaurante gallego y no pedir pulpo á feira? Pues ea, que nos traigan una ración. Servido en su típico plato de madera, con un generoso chorro de aceite de oliva y pimentón dulce, el punto de cocción del pulpo era óptimo, aunque con poco sabor. Únicamente se echaron de menos algunas patatas más que las que adornaban el plato.

Seguimos con un cachopo de ternera acompañado de pimientos de padrón y unas patatas fritas recién hechas, caseras, crujientes y perfectas (aleluya). El relleno del cachopo, a base de jamón y queso sencillos pero muy sabrosos. Algo mejorable el empanado, un poquito requemado en los bordes y con exceso de grasa, aunque nada realmente grave. La carne, tierna y con buen sabor, hace que sea un plato recomendable.

Para finalizar, unos calamarcitos acompañados de alioli. Aquí debo decir que en la carta figuran dos platos parecidos: los calamarcitos (más caros) y los calamares a la romana. Por la diferencia de precio, pensé que quizá me sirvieran calamar de potera, pero por desgracia no fue así. El producto era tierno, estaba bien rebozado y frito, pero no tenía el sabor característico del calamar de calidad, intenso y casi dulzón que nos recuerda a otros tipos de marisco. En cuanto al alioli, una mahonesa industrial cubierta con un aceite de ajo y perejil, que sirve bien como acompañamiento. En líneas generales es un buen plato, pero por el precio esperaba algo más.

Como colofón nos ofrecieron tres tipos de postre caseros y por supuesto, probamos todos. Flan, pudding y tarta de queso, todos ellos correctos, son un dulce final que no defrauda pero que tampoco cala en nuestra memoria. Como ya he dicho anteriormente, no fue mi mejor día en el uso de la cámara de fotos, por lo que tampoco puedo aportar imágenes de los postres. Imposible seguir culpando de mi torpeza a las hechiceras.

Pedimos la cuenta, que hizo la suma de 109,60 euros a repartir entre los cuatro. Un precio que se me hace más elevado de lo normal, sobre todo porque esta vez tampoco pedimos una cantidad enorme de comida.

A destacar la atención amabilísima y siempre pendiente de todas las mesas de la camarera que nos atendió. En cuanto a la cocina, todo se queda en el aprobado. No hay nada malo, pero tampoco encontramos nada con ese toque especial o con la seña de identidad propia de un restaurante gallego que, aparte del pulpo en su carta, no nos ofrece nada típico de Galicia. Eso sí, un sitio limpio, con buena atención y con una cocina correcta no es nada desdeñable.

Tipo de comida: Española.

Dónde: Calle de Seseña, 34

Teléfono: 915182607

Web: https://asmeigasaluche.negocio.site/

Precio medio: 20-25 €

Terraza: No.

Valoración: 5.5/10

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7 thoughts on “As Meigas. ¿Existe la cocina gallega en Aluche? Dicen que haberla, hayla.

    1. A mí también me dio la sensación del olor, aunque debo decir que en cuanto me quité la mascarilla, desapareció. Hay olores, sobre todo los malos, que se acentúan cuando se lleva la mascarilla.

  1. Buena reseña y muy diplomática, redactada para no herir sensibilidades. En mi opinión está bien como bar para cañear pero muy regular como restaurante; a esa cocina le falta amor y profesionalidad. El personal que atiende barra y mesas, eso sí, amables y rápidos. Mi primera visita fue una cena de navidad y la sensación de todos fue que habíamos pagado de más: Entrantes baratos, una ensalada a base de mezclum y rulo de cabra muy plana y el plato principal, la carne, se sirvió fría en algunos casos, fuera de punto en otros, en fin, que se les atragantó freír de golpe tanta chuleta. En mi segunda visita, fuimos mi pareja y yo un domingo a comer, por 25 € cada uno. La propuesta en palabras de la amable camarera fue un “menú degustación”, lo cual que me pareció atrayente en un principio pero decepcionante al conocerlo en detalle. Yo lo denomino “menú cerrado a conveniencia del propio restaurante” porque el concepto de menú degustación es otro. Su propuesta consiste en tres entrantes ya cerrados y un principal a elegir entre una carne y un pescado. Perdonen señores de As Meigas, pero eso no es un menú degustación. Y de producto gallego, nada. Los entrantes: Ensalada mezclum+queso fresco, con un fondo de agua. Si el mezclum de vegetales les viene ya prelavado, ¿por qué lo lavan de nuevo? Y lo que es peor ¿por qué no le escurren el agua?. Segundo entrante, croquetas precocinadas pasaditas de sal pero de buen sabor. Tercer entrante, dos huevos con yema sólida sobre patatas fritas y pimientos del padrón, todo muy aceitoso y pasado de fritura. Mi madre, cuando hacía algo mal de joven me decía “es que no sabes ni freír un huevo”. Pues eso. Lo único destacable fue el filete de ternera, rico de sabor y pasado de sal. El otro plato principal, unos chipirones a la plancha con una especie de chimichurri, que pasaron sin pena ni gloria.

    1. Por desgracia los precios inflados y la calidad paupérrima suelen ser seña de identidad de las cenas navideñas. Un clásico en infinidad de sitios.

      Por otro lado, si me ofrecen un menú degustación, me habría pasado como a tí. Esperaría como mínimo un pequeño muestrario de raciones y platos principales, siempre en cantidades más reducidas de lo habitual pero que nos permitieran probar las especialidades de la casa. 50 euros por tres entrantes y dos principales, se me hace excesivo.

      Creo, sin embargo, que es un sitio recomendable para ir a tomar algo o incluso comer el menú del día, que sí tenía un precio competitivo y un aspecto bastante decente.

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