27 de noviembre de 2022

CESAL. Gastronomía y solidaridad en el polideportivo Aluche.

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Tengo claro que, a mi edad, todavía tengo muchas cosas que pulir y mejorar en mi vida.  Quizá dentro del amplio abanico de defectos que aún conservo, los prejuicios sean uno de los más difíciles de dominar. Afortunadamente, el poso y la experiencia que dan los años, hace que, poco a poco, uno se vaya quitando vendas de los ojos y empiece a ver un poquito de bosque ahí donde únicamente veía árboles. 

Recientemente me hablaron de un curioso restaurante que debía probar. El problema a la hora de incluirlo en mi blog era que, técnicamente, no estaba ubicado dentro de los límites del barrio. Desde este verano, la cafetería del polideportivo Aluche (que curiosamente pertenece a Las Águilas), está siendo gestionada por la escuela de hostelería de “CESAL”, una ONG que, entre otras muchas acciones, promueve la integración y desarrollo profesional de jóvenes en riesgo de exclusión social.  Podéis visitar su página web pinchando aquí.

La verdad es que no tuve que ponerme muchas más excusas a mí mismo para hacer la excepción a la que, hasta hoy, ha sido la regla de oro de Degustando Aluche. Por primera vez, comeremos fuera de las fronteras del barrio

La cafetería de CESAL tiene una gran desventaja con respecto al resto de negocios de la zona y no es otra que su nula visibilidad desde la calle. Hay que entrar al recinto del polideportivo para poder acceder a cualquiera de sus dos puertas, la principal y la de la terraza. Quizá por ese motivo, cuando llego al filo de las dos de la tarde junto a mis compinches, absolutamente todas las mesas se encuentran vacías.  

Es en este momento donde los demonios de los prejuicios empiezan a picotear mi mente. ¿Será tan terrible la comida que espanta a la clientela? Aunque mis ideas preconcebidas a veces asusten, lo cierto es que en el ámbito gastronómico soy bastante valiente (tal vez inconsciente), así que tomamos posesión de nuestra mesa con decisión. 

Lo primero que llama la atención es lo agradable del entorno. La terraza, totalmente rodeada de vegetación, es un refugio del tráfico constante de los vehículos que circulan por la Avenida de Las Águilas. Incluso siendo un día nublado, escogimos comer en el exterior. 

Salieron muy rápidamente a atendernos para tomar nota de las bebidas. Ya en esta primera toma de contacto, uno se da cuenta de que está en una escuela donde todo el personal está aprendiendo su oficio. Les falta soltura y confianza, pero hacen gala de una amabilidad impecable.  

Pedimos unas cañas mientras escogíamos nuestra comida. Llegaron frescas, bien tiradas, pero viudas de aperitivo que llevarse a la boca. 

Pudimos escoger entre menú del día o platos a la carta. Como siempre, mis compinches siempre me permiten repartir el trabajo de la forma más provechosa, así que pedimos tres menús y unos cuantos platos. 

En primer lugar, nos sirvieron una parrillada de verduras frescas. Bien pasadas por la plancha, muy variadas y en su punto, fueron un entrante perfecto para ir abriendo boca. 

A continuación, nos llegó un plato de croquetas caseras, según decía la carta. Y no mentía, ¡totalmente caseras y deliciosas! Al abrirlas tuve cierta desilusión, pues las esperaba de jamón y en apariencia eran de cocido. Una vez más mis malditos prejuicios. Hacía muchísimo tiempo que no me ponían unas croquetas tan buenas en un restaurante. Grandes, bien fritas con un empanado ligero y un delicado relleno, muy sedoso al paladar. Si a eso añadimos que adornaron el plato con unas patatas fritas caseras, estamos hablando de un pequeño paraíso en la tierra. 

Llegó el turno de los huevos estrellados con jamón. La yema líquida, la clara cuajada en su punto y una preciosa y crujiente puntilla en cada uno de los tres huevos que cubrían una buena cantidad de patatas, también caseras. Únicamente la calidad del jamón, bastante mediocre, impide que este plato se lleve la matrícula de honor. Quizá merezca más la pena pedirlo con gulas o boletus, las otras dos opciones que la carta nos ofrece. 

Es el turno de la entraña a la plancha, que apareció acompañada de más patatas fritas y unos ricos aros de cebolla caseros como guarnición. Aunque el tamaño del plato es muy generoso, por desgracia en esta ocasión el acabado no fue tan bueno como en los anteriores. La carne era de una calidad media y falló el sellado a la hora de pasarla por los fogones, dando como resultado una textura un tanto gomosa y sin apenas jugos en su interior.  

Como buenos amantes que somos de las hamburguesas, no pudimos dejar pasar la ocasión de probar una de las que ofrece la carta. Presentada con lechuga picada en juliana, una gran rodaja de tomate, otra de queso de cabra, mermelada y una muy poco atractiva loncha de jamón, la cortamos en cuatro partes para proceder a su degustación.  Lamentablemente la parte más importante del bocado, que no es otra que la propia hamburguesa, era de una calidad muy pobre y de factura industrial. Gruesa, de carne excesivamente prensada y sabor neutro, no invita a querer repetir en un futuro. 

Mientras una parte de los compinches dábamos buena cuenta de todo lo anterior, la otra parte atacaba sin piedad el menú del día, con unos platos de un tamaño muy generoso. 

Entre las opciones que tenían ese día, pude probar la ensalada de ventresca, con un tomate rosa que, ¡milagro!, realmente era y sabía a tomate rosa y estaba muy bien aliñado con unas escamas de sal. 

Las carillas con arroz, plato contundente, perfecto para entrar en calor y con la legumbre en su punto, tierna, mantecosa y con un pellejo fino totalmente imperceptible en la boca. 

Una lubina de ración que tenía la posibilidad de pedirse a la plancha o a la bilbaína, y de la que por mi torpeza con la cámara no ha quedado registro fotográfico. 

Y, por último, un conejo a la parrilla, con una bonita salsa de ajo y perejil sobre su carne, muy bien cocinada. 

Como postres del menú diario, sirvieron brownie de chocolatepuding de manzana, ambos caseros y de muy buen aspecto, aunque no los llegué a catar. 

La cuenta final, de 82.65 euros a repartir entre seis comensales, es francamente económica. Cabe destacar que el menú del día no llega a diez euros. 

Terminamos con el estómago más lleno de la cuenta y con la cabeza algo más libre de prejuicios. Mis expectativas a la hora de visitar este restaurante eran simplemente las de dar una crítica amable a un lugar que merece visibilidad y difusión. Sin embargo, no ha sido necesario dulcificar la realidad, pues ha demostrado tener méritos más que suficientes como para ser un sitio plenamente recomendable

Para finalizar, un apunte. A veces el servicio de las mesas es algo más lento al que estamos habituados. Limpian, ponen los manteles y distribuyen los cubiertos de forma muy pausada. Es necesario ser muy conscientes y no olvidar en ningún momento que estamos comiendo en una escuela donde ninguno de los jóvenes que nos atiende es todavía un profesional. Paciencia y una sonrisa. 

Tipo de comida: Española 

Dónde: Av. de Las Águilas, 14

Web: https://www.cesal.org/aluche

Precio medio: 10 – 15 €

Terraza: Sí

Valoración: 6,5/10

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2 thoughts on “CESAL. Gastronomía y solidaridad en el polideportivo Aluche.

  1. Muy INTERESANTE TU ARTÍCULO. ENHORABUENA!
    ….y gracias por descubrirnos sitios tan guapos.
    Creo que todos llamamos genéricamente ALUCHE, cuando hablamos a gente que no conoce bien el barrio, para situarlo.
    Deberías ampliar el «radio de acción» de tu interesante web, incluyendo sitios de comida cercanos.
    Hay sitios MUY MUY MUY INTERESANTES en Las Águilas, S.Ignacio de Loyola, Campamento, Los Yébenes, Colonia Lourdes, Lucero, Cuatro Vientos, Parque Europa, Santa Margarita, Santa Casilda, La Cope, Ntra.Sra de Aire, Maestranza, Pz. La Rabasa, Nuevo Poligono de C.Vientos, Carretera de la Fortuna, Colonia Jardín, La Dehesa, etc.

    Y TODO a 5 minutos en coche, 3 paradas de bus o media horita andando (aprox.) VAMOS, …AL LADO!

    Sabemos que es todo Distrito de Latina, pero para muchos todo es ALUCHE!!!

    *Solo es una opinión/consejo para mejorar y que llegues a más gente y a más locales. Espero que te aporte mi idea. Es otro punto de vista. Pero tu decides… De nuevo Gracias. Salud.

    1. Muchas gracias, Chema.

      Desde luego, en un futuro, ampliaré el radio de acción. De momento tengo todavía unos cuantos sitios que visitar y que seguro merecen la pena.

      Gracias de nuevo por el apoyo 😊

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